Generalmente todos huimos de la tristeza, la enmascaramos de lo que sea para no sentirla… La tristeza no es una emoción agradable, es una emoción que duele… (si la has sentido en profundidad sabrás de lo que hablo). Y es que la tristeza aparece ante la pérdida de algo o de alguien, y las pérdidas, grandes o pequeñas, son dolorosas. Por eso, porque duele, hacemos lo imposible para no conectar con ella y para no sentirla… Llenamos nuestro tiempo de actividades sin sentido con tal de no sentir ese vacío de la tristeza… ¡¡y no lo juzgo!! Pero la tristeza no aparece para fastidiarnos, tiene una función hermosa… La tristeza es una emoción que nos conecta con una parte de nosotr@s muy profunda y sabia, una parte esencial que nos permite asimilar, integrar y soltar aquello que ya no nos pertenece (en realidad nunca nos perteneció, pero de esto hablaré en otra entrada al Blog).
Es por eso que es importante darle un espacio a la tristeza… Para nuestro crecimiento personal y espiritual, es necesario conectar con esa herida esencial, con esa vulnerabilidad que tanto nos incomoda, con ese dolor a veces insoportable…porque desde ahí surgirán los aprendizajes más profundos y la luz más bella! Permitámonos experimentar la tristeza profundamente, atravesarla y, tras el aprendizaje profundo que esta emoción nos regala, soltar eso que nunca fue nuestro y entregarnos a la vida!
Si la tristeza se ha convertido en tu compañera de viaje y se volvió un estado de ánimo, te invito a que tomes conciencia de cuándo empezó esa tristeza (alguna pérdida o sensación de abandono puede estar detrás), ponle conciencia y abrázate en eso…Sólo desde la comprensión y la compasión se puede liberar esta emoción. Así que abrázate, mímate en ese dolor de la pérdida… y ante todo y por encima de todo… ¡ÁMATE!

Si quieres transformar esa tristeza y atravesarla para liberarla, y no lo consigues sol@, hay varias terapias que te pueden ayudar. Puedes hacer clic en cualquiera de ellas para conocerlas: Terapia IntegrativaTerapia Gestalt, Flores de Bach, Reiki

Te abrazo, te acompaño y te mimo en la distancia… honro y respeto profundamente esa parte de ti que está triste y que duele… y desde aquí, desde el otro lado de la pantalla, te acompaño en lo que sea que estés sintiendo en este preciso instante… sea lo que sea…

Judith Benavent

Terapeuta Integrativa especializada en Salud Emocional